¿Cómo se gestó el dispositivo de los vuelos? Hasta el momento, alrededor de 75 hallazgos en las costas argentinas y uruguayas están asociados con ellos. ¿Qué porcentaje del total de víctimas de esta práctica representan? En tres núcleos represivos el poder judicial consideró probado el uso de aeronaves para deshacerse de los cuerpos. ¿Son todos? ¿Cuántos vuelos hubo? ¿Cuántos pilotos? Los cuerpos aparecidos corresponden al periodo abril de 1976- abril de 1979. ¿Los hubo antes o después como sugieren las declaraciones de Martínez y Stigliano? No hay todavía respuestas definitivas para estas preguntas. Todo lo que puede afirmarse debe estar acompañado de la expresión “por el momento”.
La reconstrucción de los vuelos de la muerte es posible a partir de componer una figura con fragmentos, que muchas veces no encajan del todo. Recuerdos, rumores, información intencionada, registros, testimonios de la época y sus pequeñas variaciones a medida que pasa el tiempo, documentación dispersa, objetos, marcas en los huesos, apariciones que corroboran formas de ocultamiento. Ninguno es concluyente por sí solo.
Con frecuencia se adjudica a los vuelos de la muerte la limitada proporción de los hallazgos de cuerpos de personas denunciadas como desaparecidas. Funcionan entonces como una explicación que mantiene siempre abierta la pregunta. Cuando los perpetradores hablaron de los vuelos, lo hicieron de un modo que no aportó a desarmar las desapariciones: indicaron responsables, describieron lugares, repusieron sus intenciones, contaron sus pesadillas, sin aportar nóminas, ni fechas, ni documentación que ayudaran a construir certeza sobre el destino de cada una de las personas detenidas-desaparecidas. Un gran trabajo social de producción de verdad desplegado a lo largo de casi cincuenta años por distintos actores enfrentó, enfrenta, la voluntad de ocultamiento de los perpetradores. Todavía no pudo, no pudimos, desarmarla completamente.
